¿Qué hay de cenar, para el frío…¡

¿Qué hay de cenar, para el frío...¡
¿Qué hay de cenar, para el frío...¡

Con las bajas temperaturas asentadas definitivamente en toda España, buscar alimentos que nos ayuden a entrar en calor se hace necesario y, además, muy apetecible. Y es que, ¿quién se toma un gazpacho a estas alturas del año? Cada comida tiene su tiempo y, ahora, es el de los caldos y guisos.

Sopas, infusiones y alimentos energéticos son los reyes de esta época del año, pero tampoco pueden olvidarse las frutas, verduras y las proteínas, la base principal de la que debe ser nuestra dieta en cualquier época del año.

A medida que bajan las temperaturas, las posibilidades de pillar catarros y gripes aumentan, especialmente por los cambios térmicos que se producen al entrar y salir de metros, autobuses o cualquier tipo de establecimiento cerrado con calefacción.

Por eso, cuidar nuestra alimentación es más importante que nunca, pues una buena reserva de vitaminas garantizará unas defensas fuertes frente a los ‘intrusos’ que pretendan ‘colarse’ en nuestro cuerpo.

Caldos.- Nuestro cuerpo es sabio, y si nos pide comida caliente, por algo será. En invierno, tomar caldo con frecuencia es casi garantía de una buena salud, además de un placer para muchos y una opción muy saludable.

Así, el caldo de pollo puede ser una buena opción: una base de zanahoria, puerro, apio, cebolla y pollo harán las delicias de nuestro sistema inmunológico, aunque, si no nos gusta alguno de estos ingredientes, siempre se puede cambiar. Eso sí, sin olvidar la importancia de incluir verduras en nuestra receta.

Bebidas calientes.- Café, té, leche o chocolate caliente… estas bebidas, además de aportar energía y ser un placer para el paladar, también ayudan a mantener el calor corporal del cuerpo.

Además, las infusiones, basadas en una gran variedad de plantas, son una alternativa muy interesante gracias a sus numerosos beneficios para la salud.

Así, por ejemplo, el té verde es famoso por ayudar a adelgazar; el té rojo reduce los niveles de colesterol malo en sangre, y el poleo menta, además, puede ayudar a vencer el catarro.

Alimentos energéticos.- La pérdida del calor corporal producida por el frío del exterior hace que necesitemos de una buena base de energía en nuestro cuerpo. Los alimentos energizantes -frutos secos, cerdo, pollo sin piel, chocolate puro, verduras como las espinacas o el brócoli– son, en esta ocasión, muy valiosos, pues aportan mucha energía.

Destacan, dentro de este grupo, los hidratos de carbono de absorción lenta -legumbres y arroz, principalmente–, pues tienen un importante componente energético y pueden tomarse de una gran variedad de formas, como potajes. Además, no podemos olvidarnos de las proteínas, parte esencial de la dieta habitual de los adultos. Carne, pescado, huevos y lácteos, pero también proteínas vegetales como las aportadas por la soja, las legumbres o el tofu son también buenas opciones.

En esencia, es invierno, hace frío, y lo que nuestro cuerpo necesita es, principalmente, las recetas ‘de cuchara’, esas ricas en nutrientes -que no calorías– y que, además, son calientes. Potajes, sopas, purés o cremas son unas alternativas perfectas para este tiempo, siempre que incluyan una buena dosis de verduras y se acompañen, por supuesto, de frutas de temporada.

Además, tal y como explica la nutricionista miembro de la Asociación Española de Dietistas Nutricionistas (AEDN) Ana Sierra, si se aprovecha esta época del año para disfrutar de la gastronomía típica de la región, mejor que mejor. Una fabada de Asturias, cocido madrileño o andaluz, potaje navarro… el invierno es, además, una buena oportunidad para degustar esos platos tradicionales y nutritivos y que “sientan tan bien en épocas de frío”.