Las Posadas: el camino hacia la Navidad

Las Posadas: el camino hacia la Navidad
Las Posadas: el camino hacia la Navidad

El mes de diciembre ha llegado y en todo el territorio mexicano, comienzan los preparativos para celebrar las Posadas, tradición que se extiende del 16 al 24 de este mes de diciembre, nueve días justo antes de la navidad, y que ha alcanzado prestigio aun en otros países de Latino américa, donde se les conoce como “novena o posadas”.

Nacimiento del niño Dios.- Remontándonos a los inicios de estas festividades, aparece la época precolombina, cuando los frailes evangelizadores se dieron a la tarea de inculcar la veneración a Cristo como única deidad, de esta manera, los frailes agustinos instituyeron en 1517, las llamadas 9 Misas de Aguinaldo como objetivo principal era el evangelizar el nuevo continente conocido como el Virreinato de la Nueva España, que se realizaban en el atrio de las iglesias en los días que precedían a la navidad, incluyendo representaciones de escenas de la natividad de Cristo, y se concluían con festejos y cantos con celebraciones de aquella época y el reparto de frutas de la temporada, todo con la finalidad de facilitar la evangelización e iniciación en el catolicismo.

Peregrinaciones.- Con el paso del tiempo, estas celebraciones dejaron las iglesias para arraigarse en los hogares de la gente, que habiendo nacido ya bajo la influencia católica, comenzaron a remplazar la liturgia con peregrinaciones alabando el nacimiento del niño Dios en cantos populares como muestra de identidad nacional y fiestas en todo el país.

Posadas.- Es precisamente después de la Independencia de México que comenzó a estilarse que cada colonia organizara festejos incluyendo a todos los vecinos durante los nueve días antes de navidad, en los que casa por casa se iba pidiendo posada cargando las imágenes de José y María, como ellos lo hicieran cuando niño Dios iba a nacer, de acuerdo a la religión católica y fiestas populares

Ponche de frutas.- En el México de la actualidad, las noches de diciembre todavía albergan los diálogos cantados por vecinos que fungen como peregrinos alumbrados por veladoras, pidiendo posada y esperando el afable desenlace en que se les permita pasar, para poder disfrutar del caliente ponche de frutas y de la piñata, momentos que guardan la esencia social de las Posadas, y que continúan representando un motivo de júbilo para el corazón de los niños y la familia mexicana.