Pide Arquidiócesis no dejarse engañar por “falsos profetas” que se aprovechan de las emociones humanas

Pide Arquidiócesis no dejarse engañar por “falsos profetas” que se aprovechan de las emociones humanas
Pide Arquidiócesis no dejarse engañar por “falsos profetas” que se aprovechan de las emociones humanas

De cara a la cuaresma, la Arquidiócesis de Xalapa, precisó que todos “somos conscientes de que vivimos tiempos difíciles; el tejido social está seriamente dañado y los problemas que nos afectan son multifactoriales, donde la patria está dañada por la violencia y dispersa por el miedo y la inseguridad “.

A través de su comunicado dominical, señaló que las manifestaciones de violencia no conocen límites ni fronteras; vivimos épocas de luto, nuestra patria está dañada por la violencia y dispersa por el miedo y la inseguridad. Nuestra patria ocupa los primeros lugares en muchos aspectos negativos. No podemos vivir así y ese no puede ser jamás nuestro destino”.

En ese sentido, lamentamos que algunos falsos profetas se aprovechen, “como dice el Papa Francisco, de las emociones humanas para producir esclavos y llevarlos a donde quieren. He aquí parte de las descripciones del obispo de Roma: “¿Cuántos hijos de Dios se dejan fascinar por las lisonjas de un placer momentáneo, al que se le confunde con la felicidad?”, “¿Cuantos viven como encantados por la ilusión del dinero?, que los hace en realidad esclavos del lucro o de intereses mezquinos”, “¿Cuántos son los jóvenes a los que se les ofrece el falso remedio de la droga, de unas relaciones de ‘usar y tirar’, de ganancias fáciles pero deshonestas?”, “¿Cuántos se dejan cautivar por una vida completamente virtual, en que las relaciones parecen más sencillas y rápidas pero que después resultan dramáticamente sin sentido?”, “Estos estafadores no sólo ofrecen cosas sin valor sino que quitan lo más valioso, como la dignidad, la libertad y la capacidad de amar”.

Como cada año, la Iglesia Católica se prepara durante cuarenta días (CUARESMA) para celebrar la Pascua de Jesús.

Se trata de un tiempo de gracia y de misericordia “donde somos invitados al arrepentimiento y a la conversión para volvernos a Dios con todo el corazón y con toda nuestra vida. ”