Se Van por Buscar Comida Volteen a ver a Acultzingo, claman indígenas que migran por empleo

Se Van por Buscar Comida Volteen a ver a Acultzingo, claman indígenas que migran por empleo
Se Van por Buscar Comida Volteen a ver a Acultzingo, claman indígenas que migran por empleo

Coxolitla de Arriba es una comunidad en que retrata la pobreza extrema; desde el viernes, los habitantes de ésta y al menos 10 comunidades del municipio de Acultzingo, enclavado en la zona montañosa central del estado de Veracruz, están de luto.

Cinco personas salieron hacia Chilapa de Álvarez, Guerrero; cuatro artesanos de Coxolitla de Arriba y uno más, el encargado de conducir la camioneta, oriundo del Encinal, Ciudad Mendoza. El 25 de enero fue su última comunicación con sus familias.

El viernes 9 de febrero, sus cuerpos fueron identificados por sus familiares en el Servicio Médico Forense de Guerrero; los habían asesinado.

La llegada de los cuatro féretros al municipio de Acultzingo se dio en una caravana fúnebre; los vehículos que transportaban los restos subieron el sinuoso camino de terracería que lleva a Coxolitla de Arriba y los entregaron a los deudos para que comenzara el velorio. Todo se hizo en la Iglesia del Cristo de la Inspiración; una pequeña capilla en obra negra de los pobladores atestaron de flores.

El domingo por la mañana un grupo de mujeres ataviadas con su ropa típica llegaron a la Iglesia armadas con enormes ollas y leña. Armaron una cocina en pocos minutos y comenzaron a preparar frijoles, arroz, café y a echar tortillas para alimentar a los asistentes a la misa de cuerpo presente.

Los cuatro ataúdes fueron colocados en fila frente al altar de la iglesia, detrás de ellos una pizarra indicaba los nombres de los fallecidos: Gonzalo, Daniel, Roberto, Aurelio y Abel.

Todos ellos emprendieron el viaje, de acuerdo con Antonio de Jesús Enlace de la Organización de Pueblos Indígenas de la zona, hacia Chilapa de Álvarez para buscar traer recursos, que se tradujeran en alimentos para sus familias.

El alto grado de marginación de la comunidad de Coxolitla de Arriba – como lo confirman datos de la Secretaría de Desarrollo Social – genera que los hombres busquen opciones para mantener a sus familias. Se trasladan a Soledad de Atzompa, un municipio cercano, a talleres de carpintería, donde se emplean haciendo muebles que posteriormente van a vender a diversos estados de la República como Guerrero, Oaxaca o Campeche.

“Ahorita estamos viendo con una despensita o con un dinerito, ahorita, pedimos ayuda para huerfanitos y las viudas que quedaron para que no tengan la necesidad de salir fuera y que no vuelva a pasar lo que les pasó a los papás porque los niños están creciendo”, expresó de Jesús.

La caravana fúnebre salió de Coxolitla de Arriba poco después de mediodía; cuatro camionetas de batea transportaban los féretros, uno en cada una, acompañados por sus familiares; seguidos de cinco camiones de pasajeros. Después de casi una hora de trayecto – por la lentitud del convoy – llegaron al panteón municipal de Acultzingo.

Ahí, el alcalde de ese municipio, René Médel Carrera de Encuentro Social dispuso a un grupo de personas para que prepararan lo que se convirtió en la sepultura de los cuatro artesanos.

Uno a uno bajaron los féretros, los acomodaron a un costado de su último lugar de descanso, los asistentes los rodearon. Sus familiares se despidieron, por última vez de sus restos físicos, tocaron los ataúdes y los besaron mientras el resto de los asistentes rezaba un rosario. Al final los rociaron con agua bendita.

Entonces el alcalde, se dirigió – en un mensaje evidentemente político – a los deudos. Prometió que él cuidaría de las viudas de los cuatro artesanos y de sus hijos.

También pidió a las autoridades voltear sus ojos a Acultzingo e instalar una fábrica, para abatir el alto índice de desempleo que existe en la zona y que obliga a muchos a migrar a otros sitios.

“Quiero decirte medio de comunicación y gobierno este es el acultzingueño, que se va a otro lado a buscar empleo, gente que viene a hacer cosas mañas de otros estados o de otros municipio no los conocemos, pero el acultzingueño es este que va a traer un pan para sus hijos y pierde la vida allá, como ellos”, afirmó señalando los féretros, que ya se encontraban a punto de ser sepultados.

El alcalde después, agradeció a los pobladores por acompañar a las familias y apoyarlas en lo que fuese posible. Les dijo que los cinco camiones de pasaje que los habían trasladado, los llevarían de vuelta a sus comunidades y les pidió que no pagaran nada a los conductores.

“No se les va a pagar nada, no les vayan a dar nada a los choferes, nosotros nos vamos a encargar de eso, con mucho cuidado por favor”, dijo.

Entre el llanto, terminaron de sepultar a los cuatro artesanos que fueron decapitados; cuatro hombres de entre 18 y 38 años de edad, cuyo viaje emprendido tenía un solo fin; llevar de comer a sus familias.