Alcalde que coloca estatua de Porfirio Díaz declara no grato a Solalinde

Alcalde que coloca estatua de Porfirio Díaz declara no grato a Solalinde
Alcalde que coloca estatua de Porfirio Díaz declara no grato a Solalinde

Xalapa, Veracruz.- El alcalde priísta de Orizaba, Juan Manuel Diez Franco, se lanzó contra el sacerdote Alejandro Solalinde Guerra, a quien llamó ventajoso, mentiroso y fuera de su realidad. Y lo declaró persona no grata para el municipio.

“Con sus dichos de pobrecitos los pobres se está aprovechando, que el señor se salga de su discurso, y empiece a luchar como deben de luchar”, dijo el alcalde, para luego declarar: “por mí, no lo voy a recibir, no es bienvenido”.

En su visita a la entidad el miércoles 22 de marzo, Alejandro Solalinde acusó a los gobiernos priístas de Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa de haber permitido que la inseguridad se incrementara en la entidad.

Dijo también que en Veracruz no sólo estaban las fosas de Santa Fe y el Arbolillo, sino que en la región de Orizaba, Córdoba, Tierra Blanca y Coatzacoalcos, también había cementerios clandestinos.

En sus declaraciones, Solalinde Guerra también señaló al clero de haber encubierto a la clase política vinculada con la delincuencia, a cambio de favores de los gobernantes en turno.

El religioso con la medalla nacional en derechos humanos 2012 y postulado al premio Nobel 2017, estará en Orizaba los próximo 27 y 28 de abril, en donde realizará actividades y pronunciamientos por la desaparición de personas en Veracruz.

Se espera que el 28 de abril encabece la Marcha por los Desaparecidos de Veracruz en esta ciudad.

Ante la agenda del religioso en la ciudad, el alcalde Diez Franco expresó su rechazo, de quien consideró solo busca reconocimiento a partir de las necesidades de la gente.

En septiembre del 2015, el alcalde de Orizaba, Juan Manuel Diez Franco, llamó los reflectores de la prensa nacional por colocar una estatua en honor de Porfirio Díaz en la plaza Bicentenario, un sitio ubicado muy cerca de Río Blanco, donde el general oaxaqueño ordenó la matanza de 800 obreros.

Su administración se ha distinguido por implementar desalojos violentos de vendedores ambulantes. Y de perseguir a vendedoras indígenas de la región de Ixhuatlancillo que venden sus productos en el primer cuadro de la ciudad.