Resistencia a los antibióticos, principal causa de muerte para 2050

Resistencia a los antibióticos, principal causa de muerte para 2050
Resistencia a los antibióticos, principal causa de muerte para 2050

Hoy, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cardiopatía isquémica —conjunto de alteraciones cardíacas que ocurren por un desequilibrio entre el flujo sanguíneo y el requerimiento de oxígeno del miocardio— es la principal causa de fallecimientos en el mundo. Sin embargo, en 2050 ésta podría ser muy diferente.

Desde el descubrimiento de la penicilina en 1928, los antibióticos han salvado a millones de personas e incluso han permitido extender hasta 20 años la esperanza de vida del ser humano. Sin embargo su contraparte, las bacterias, es cada vez más ágil para seguirle el paso.

Estos organismos han desarrollado a una gran velocidad la capacidad de soportar los efectos de nuestra mejor arma contra ellos.

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“La resistencia a los antimicrobianos es un problema realmente grave tanto en Latinoamérica como en el resto del mundo pero, especialmente, en los países que más los consumen”, explicó Alejandra Corso, jefa del servicio de antibióticos de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud de Argentina a Scientific American.

En 2013, a nivel global, se produjeron 700,000 muertes atribuibles a la resistencia antibiótica, según la Revisión sobre la Resistencia Antimicrobiana (AMR). “Para 2050, se esperan 10 millones (…) convirtiéndose en la principal causa de muerte. Morirá una persona cada tres segundos por la resistencia a los antibióticos”, advirtió Fernando Pasteran, también investigador de la administración de salud argentina.

Hasta ahora, ese es el único país latinoamericano que ha realizado un estudio sobre la resistencia a los antimicrobianos y que cuenta con un plan de acción ante ello. Este consiste en regular y fiscalizar la comercialización de antibióticos, así como en controlar las infecciones en los establecimientos agropecuarios.

Desde 1986, Argentina conoce su tasa de resistencia antimicrobiana. Actualmente, nueve de cada 10,000 habitantes adquieren superbacterias resistentes a los antibióticos disponibles más potentes. En Buenos Aires, la tasa es más alta: 40 por cada 10,000 habitantes. Pero este no es un problema exclusivo de tal nación.

“El problema de la resistencia de las bacterias no respeta límites ni posición económica o social. Es global. En todo América Latina nos debería preocupar lo que está pasando en China, Francia, Italia”, destacó Alejandra Corso.

La República Mexicana ocupa el quinto sitio entre los países en mayor riesgo por esta amenaza, de acuerdo con un estudio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre dónde se presenta más resistencia a la aminopenicilina. El primer lugar es Pakistán, seguido de India, China y Kenia.

Lo más preocupante de la resistencia de las ‘superbacterias’, agregaron los investigadores argentinos, es que no sólo es resultado de la automedicación inadecuada e indiscriminada, sino que “hay antibióticos hasta en lo que comemos”.

De acuerdo con una estimación del Concejo Internacional de Información Alimentaria, un 80% de los antimicrobianos que se utilizan en países desarrollados se administran a los habitantes de las granjas para estimular el crecimiento o como una precaución para evitar infecciones. China, Estados Unidos y Brasil son los países con mayor uso de estos en animales, principalmente aves de corral.

“Hay que exigir a las empresas de productos alimenticios alimentos sin antibióticos”, exhortó Corso, quien posteriormente detalló: “estamos entrando en la era post-antibiótica. Cada vez es más difícil tratar infecciones bacterianas. Es inevitable la aparición de la resistencia, solo podemos frenar un poco esa evolución tomando conciencia del problema e incrementando la vigilancia”.