Trueque sexual ,la nueva forma de prostitución en redes sociales

Trueque sexual ,la nueva forma de prostitución en redes sociales
Trueque sexual ,la nueva forma de prostitución en redes sociales

CIUDAD DE MÉXICO. Los usuarios no intercambian dinero, lo que ofrecen es sexo a cambio de internet, pantallas de plasma, botellas de whisky y más…

Ana no es una prostituta. No tiene sexo a cambio de dinero y no se para en una esquina de la ciudad a recibir clientes en la noche. Aún así, Ana intercambió media hora de sexo por internet gratis. Y es que en su trabajo actual no gana lo suficiente para tener las cosas que quiere: una mesa de mármol, botellas de whisky, una lavadora o el servicio básico número uno de nuestra generación: internet. Tampoco es que le disguste el sexo, sobre todo si puede elegir con quién. Bienvenidos al trueque del sexo.

En ocasiones los avances en la tecnología nos llevan a regresar a los básicos. Nuestra civilización caminó siglos sin una moneda. En algún momento se pensó que la moneda vendría a facilitar las transacciones. Hoy hemos avanzado a un punto donde la moneda nos vuelve a estorbar, especialmente si se trata de transacciones ilegales.

La delincuencia desde hace al menos una década, comenzó a utilizar tarjetas de regalo de tiendas como Walmart o Best Buy para lavar dinero. La Deep Web vende artículos robados, tarjetas de crédito y hasta asesinos a sueldo ofrecen sus servicios a cambio de bitcoins, una moneda virtual.

Pero, ¿cómo simplificar las cosas aún más? Con el trueque, la antigua acción de intercambiar objetos o servicios por otros objetos o servicios. Así se elimina cualquier intento de rastreo.

México regresa a los básicos. La prostitución, el oficio más antiguo del planeta, se ha encontrado con la economía más antigua del planeta: el trueque.

Mi nombre de trueque es Pancho. Hice una cuenta en Craigslist, una en Facebook y una más en ofrezcoacambio.com. Desde que inventé a Pancho me he topado con intercambios sutiles, hasta trueques directos.

Craigslist México es probablemente el lugar menos salvaje en el sentido estricto del intercambio. En mi búsqueda encontré, por ejemplo, a una mujer dispuesta a intercambiar sexo por una buena plática sobre literatura. “Alguien con espíritu solitario que no menosprecie a otros”.

La mujer se describe como “una escritora luchando por darse a conocer”. Su anuncio, a pesar de que no es explícito en el intercambio de sexo por una buena charla literaria y lo deja saber entre líneas, se encuentra en el apartado de “personales”, bajo la pestaña de “Mujer buscando a hombre” y la otra pestaña de “relaciones esporádicas”.

En Craigslist, por otro lado, la prostitución está ahí, con fotos, números de Whatsapp, precio por hora y lugar de encuentro.

La segunda red en importancia de trueque es ofrezcoacambio.com, que a pesar de que la mayoría de sus miembros son de otro pais, hay algunos anuncios desde México. Aquí, por ejemplo, lo que prolifera son los jardineros y plomeros cachondos y uno que otro nerd de computación que repara celulares, tabletas y laptops a cambio de sexo. En este sitio es tan fácil como llenar la casilla de “ofrezco” o “busco” con la palabra “sexo”.

Sin embargo el lugar más directo para intercambiar sexo por artículos o servicios es Facebook. Un grupo cerrado creado apenas hace un par de años bajo el nombre “DF Trueque x sexo” mantiene hasta hoy 118 miembros, incluyendo a Ana y a Pancho.
El grupo, administrado por un regiomontano de nombre Alan, se especializa en el intercambio de sexo por objetos o servicios para mayores de edad.

En la descripción se lee: “NO DINERO …… cosas o servicios por sexo. Quien ofrezca dinero a cambio pues se va. Todo con respeto y buena onda. No molestar, cada miembro decide si acepta y le conviene el trueque. No acoso inbox! Quien lo haga se expulsa y bloquea del grupo. No menores de 18 años. Quien no sea serio o quede mal con su trueque reportarlo a algún administrador”.

Aquí fue donde encontré a Ana, una chica de 26 años que ha amueblado su departamento con artículos que ha conseguido a cambio de sexo, desde la cama, hasta el WIFI al que está conectada mientras me escribe, el cual fue hackeado a un vecino por un buen samaritano que le cobró media hora de sexo.

No me considero prostituta, yo no cobro, a mí me regalan cosas por acostarme con quien yo elija”, me escribió escuetamente Ana. Además me contó que hace un par de meses encontró a un joven que ofrecía “claves wifi y wpa a cambio de sexo”.

Mi interacción con el grupo no llegó lejos, uno de sus miembros encontró que mi perfil era falso y decidieron bloquearme del grupo en apenas tres días. Sin embargo fueron más que suficientes para ver el clasificado de los otros 117 miembros, en su mayoría hombres.

En un artículo académico publicado por el Instituto Nacional de Salud Pública titulado “El sexo recompensado: una práctica en el centro de las vulnerabilidades (ITS/VIH SIDA) de las jóvenes mexicanas”, se detalla el otro lado del trueque por sexo.

Ana puede cambiar una contraseña de internet por media hora de sexo, hay mujeres en situación de extrema pobreza que lo hacen por servicios básicos, alimentos o drogas.
Los autores del estudio encontraron además otro factor de vulnerabilidad que han llevado a hombres y mujeres a intercambiar sexo por artículos o servicios: la estigmatización social.

En una de las entrevistas citadas por el reporte, una mujer relata: “… otro es el temor a quedarte sin nada en ese momento, el saber que las fuentes de empleo no son muchas, ni muy buenas, y las pocas que tienes a veces las tienes que aceptar entre comillas o ingratamente así [es decir, aceptando una práctica de Sexo Recompensado]…”

Internarme al mundo del trueque por sexo me ha dejado con más preguntas que respuestas, sexo por dinero, por wifi, por comida, por amor. ¿No son hoy todas necesidades básicas?