Grave torero mexicano por embestida

El torero mexicano Antonio Romero sufre una embestida en recto que le rompe el esfínter
El torero mexicano Antonio Romero sufre una embestida en recto que le rompe el esfínter

Gravísima cornada en la Plaza México. El matador azteca Antonio Romero resultó herido en el recto, un cornadón que puso en peligro su vida: «Le destrozó el esfínter. Tiene una herida muy seria a nivel de la zona ano rectal y hemos tenido que hacer una colostomía. El pronóstico es muy grave», señaló el doctor Rafael Vázquez Bayod.

Antes, Romero había realizado lo mejor de la tarde en el segundo festejo de la oportunidad en la Plaza México. Sus compañeros, Antonio García «El Chihuahua» y Juan Fernando no pasaron de regulares y con momentos buenos estuvo Mario Aguilar.

En una tarde ventosa, un viento frío y molesto fue otro enemigo para los diestros. Se lidiaron seis toros de la legendaria dehesa de Piedras Negras, tras una ausencia de 22 años sin pisar la Plaza México.

Con un lote de buena presencia, la gente estuvo con el ganado e hizo salir al criador de la dehesa Marco Antonio González Villa al tercio, para recibir una cerrada ovación, continúa la crónica de Efe.

Aunque la corrida merecía más, la salida al tercio, fue exagerada. El primero estuvo áspero y malo; bueno fue el segundo; fácil, el tercero; también bueno, el cuarto; se dejó el quinto y se paró el sexto.

Antonio Romero salió decidido, y en realidad realizó lo mejor de la tarde, tanto con el capote como la muleta. Pero al rematar una serie cayó a la arena y el toro lo cogió de fea manera, pasando a la enfermería con una cornada muy grave. Al toro, después de una pausa prolongada, lo mató El Chihuahua, que escuchó un aviso.

El Chihuahua mató el quinto de la tarde. No logró sacar la cabeza, el toro tuvo condiciones para estar mejor. Pero estuvo regular con la espada, recibió otro aviso y silencio con algunos pitos. Ese fue el momento en el que la gente hizo salir al ganadero.

Aguilar mató al sexto, estuvo aceptable con el capote, y trató de cuidarlo, pero el toro tuvo poco gas y se lanzó al suelo. Inclusive se echó antes de que el torero se tirara a matar. Lo pararon y lo despachó de una estocada.

 

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